CÓMO UNA RESPIRACIÓN INFANTIL DEFECTUOSA PUEDE PROVOCAR MALFORMACIONES EN LA BOCA Y APARICIÓN DE ENFERMEDADES

Cuando un niño nace, lo primero que hace es respirar. Es la función más necesaria para el ser humano y aunque se puede respirar también por la boca, la situación idónea es hacerlo por la nariz. El aire es mejor absorbido por el pulmón si está humidificado y así la cantidad oxígeno que se transporta a todas las células y los tejidos del organismo a través de la sangre es la correcta.

Si medimos la saturación de oxígeno en sangre en los niños respiradores orales lo tienen muy disminuido.

            Una boca abierta implica siempre respirar por ella. Hay niños que nunca respiran por la nariz. Las 24 horas los vemos con su boca abierta. Otros, sin embargo, solo lo hacen a ratos durante el día y por la noche. Si os asomáis a ver a vuestros hijos durmiendo, muchos de ellos tendrán su boca abierta mientras están en “dulces sueños”.

Los pacientes que son respiradores orales tienen más faringitis, rinitis, alergias, hipertrofia adenoidea… entre otras razones, porque la morfología nasal es un estupendo filtro que amortigua la entrada de bacterias, virus, sustancias alérgenas etc. en el organismo. También hay disminución del rendimiento intelectual, traducido en pérdida de memoria y dificultad para resolver operaciones matemáticas. Incluso pueden producir alteraciones de la personalidad y trastornos en la percepción y la consciencia. Basalmente están incómodos y ello se puede traducir en hiperactividad ó muy al contrario, pasividad en su actividad cotidiana.

Casi cualquier persona que beba agua a medianoche, es porque respira por la boca. Hay un 30% de niños en edad escolar que respiran por la boca y se produce apnea del sueño en casi todos (período temporal sin oxígeno).

Los factores que desencadenan respiración oral pueden ser variados. Los más frecuentes son:

– Parto por cesárea. El recién nacido que no pasa por el canal de parto no recibe la presión de las paredes de éste. Esta presión favorece la expulsión de moco acumulado en las vías respiratorias. Al niño nacido por cesárea se le aspira con frecuencia el moco mediante una sonda y ésta puede producir una inflamación de toda la mucosa del tracto respiratorio que no permitirá una buena respiración nasal. El niño con mucha frecuencia iniciará su primer acto respiratorio a través de la boca y ya continuará olvidando la nariz.

– Lactancia artificial. Sobre todo, si el agujero de la tetina del biberón deja pasar mucha cantidad de líquido, el bebé usará la lengua y la musculatura de su boca de forma anómala desarrollando respiración oral.

– Intolerancia a la lactosa. Es cada vez más frecuente. Puede haber casi un 50% de los niños con intolerancia. El organismo segrega entonces mucho moco, que no permite una respiración apropiada. En estos casos debe eliminarse de la dieta.

Cada minuto, se introducen en el cuerpo 7 litros de aire. En la parte más alta de la nariz está el bulbo olfatorio, muy inactivo en respiradores bucales. Los respiradores orales también tienen el gusto disminuido.

La respiración oral produce, además, problemas de masticación y deglución. La lengua de forma indirecta se utilizará de forma inapropiada en las 3.000 degluciones diarias y habrá una cantidad menor de saliva en la boca.

Observamos ojeras en todos ellos y su nariz tiene los orificios bastante cerrados. Su paladar es muy alto porque al abrir la boca la lengua se queda abajo y no contribuye al desarrollo del paladar. La función respiratoria es tan importante para la boca, que gingivitis, enfermedad periodontal y maloclusiones, están muy relacionadas con ella.

La respiración bucal altera la fuerza muscular ejercida por la lengua, mejillas y labios sobre el arco maxilar. Se desarrolla un arco maxilar estrecho, con una bóveda palatina alta, mordida cruzada posterior, maloclusiones clase II y III y una mordida abierta anterior.

la respiración bucal afecta la correcta postura del paciente, que adopta una postura anómala en su columna vertebral. Podemos concluir que respirar de forma armónica por la nariz da lugar a enormes beneficios. Sin embargo, una respiración oral no permite un desarrollo del niño en salud, amén de las malformaciones en su boca.

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